Galopante mi corazón y mis ojos exorbitantes por la noche.
De a poco murió el fuego consciente y se avivó la llama desesperante de lo enigmático.
La noche mágica donde todos los gatos son pardos.
Escondido, el sonido vigila como estatua.
Las manos se vuelven aceite y los pensamientos una jauría de perros ladrando, corriendo en todas direcciones.
Sólo el llamado de una voz iluminadora me ayudará a salir del laberinto nocturno.
Como el pellizco para despertar de la pesadilla.
¿Que tan diferentes son el mundo de los sueños con el mundo de la realidad?
Mi reloj de arena oscila mientras tanto.
Tapando el sol con mis manos y llevando la luna a mis bolsillos.
Hago lo imposible, lo poético, para unirme a otra mirada, no como la mía, pero que en el reflejo me viese, y que ella se viese en los míos, y en ese momento abrazar nuestra humanidad; y vivir.
jueves, 12 de julio de 2018
viernes, 29 de junio de 2018
La infancia
Cuando enriquecido y devastado por el amor y el tiempo, vuelvo mi mirada a ti.
A ti niño sonriente, van mis palabras.
Palabras un poco oxidadas por el tiempo y las tristezas.
Pero por otro lado, más sabias por el amor recogido en el camino.
A ti niño, que vives dentro mío, nos separa sólo la memoria y estamos a recuerdos de distancia.
A ti vuelvo otra vez, para que me enseñes a jugar,
para que me enseñes a llorar sin miedo ni vergüenza.
A ti niño, vuelvo para que me abrases en tu inocencia,
para afianzar mi alma, para tener un envión de vida
A tí niño, con esas zapatillas rotas y tu remera sucia
con tus manos embarradas y tu boca casi sin dientes
Perdón por tantas tonterias
Perdón por pensar demasiado
Hoy vuelvo de nuevo a ti, a tu plaza favorita, jugando, nada más jugando.
A ti niño sonriente, van mis palabras.
Palabras un poco oxidadas por el tiempo y las tristezas.
Pero por otro lado, más sabias por el amor recogido en el camino.
A ti niño, que vives dentro mío, nos separa sólo la memoria y estamos a recuerdos de distancia.
A ti vuelvo otra vez, para que me enseñes a jugar,
para que me enseñes a llorar sin miedo ni vergüenza.
A ti niño, vuelvo para que me abrases en tu inocencia,
para afianzar mi alma, para tener un envión de vida
A tí niño, con esas zapatillas rotas y tu remera sucia
con tus manos embarradas y tu boca casi sin dientes
Perdón por tantas tonterias
Perdón por pensar demasiado
Hoy vuelvo de nuevo a ti, a tu plaza favorita, jugando, nada más jugando.
domingo, 24 de junio de 2018
El suicida
Un tren sonaba, ya era muy tarde, hasta la luna dormía.
El alcohol se mezclaba con las lágrimas y se confundían los sabores.
Una mirada pensativa, ahogada en el intento desgarrador de soñar tranquilo.
Unas ganas furiosas de escapar del silencio absurdo de las estrellas, de la soledad fría que penetra hasta los huesos.
Buscaba un anzuelo en forma de recuerdo, un vínculo que lo ate, un amor que le dé un golpe tan fuerte en la cara que lo despierte de la pesadilla.
Tal vez una adicción que le nuble el peso de la roca, que lo motive al conformismo.
Mientras escuchaba la lluvia o tal vez un recuerdo de ella, se miró al espejo y no vio nada.
-Perdóname Dios... o simplemente mira a otro lado- se escuchó en la habitación, como un trueno contra un árbol, como un disparo a la cabeza.
El alcohol se mezclaba con las lágrimas y se confundían los sabores.
Una mirada pensativa, ahogada en el intento desgarrador de soñar tranquilo.
Unas ganas furiosas de escapar del silencio absurdo de las estrellas, de la soledad fría que penetra hasta los huesos.
Buscaba un anzuelo en forma de recuerdo, un vínculo que lo ate, un amor que le dé un golpe tan fuerte en la cara que lo despierte de la pesadilla.
Tal vez una adicción que le nuble el peso de la roca, que lo motive al conformismo.
Mientras escuchaba la lluvia o tal vez un recuerdo de ella, se miró al espejo y no vio nada.
-Perdóname Dios... o simplemente mira a otro lado- se escuchó en la habitación, como un trueno contra un árbol, como un disparo a la cabeza.
jueves, 21 de junio de 2018
Jugando hasta no poder más ( dedicación especial a Luis Alberto Spinetta y a mi amigo Rodrigo Leiton)
Latidos doloros
Latidos que cierran la garganta, que atrofian los pulmones
Latidos sufridos
Latidos que mojan los ojos
Sólo quiero que seas mi espejo
Sólo quiero ser tu espejo
¡Maldito egoísmo! ¡¿A quien quiero engañar?!
Quiero más que esto, quiero mucho más de lo que merezco
Quiero más que la simple complejidad; quiero más, incluso, más de lo que pido
Aún sin saberlo, quiero más de lo que creo que quiero
Y sin querer, no me estoy queriendo
Y sin pensarlo, estoy lastimando, estoy hiriendo
Ahora entiendo el canto de un amigo
Que al Dios del amor rezaba
No es un fantasma en el cielo, es una energía
Un lazo inquebrantable, un río inagotable
Una montaña cuya cúspide inalcanzable, llama a nuestro corazón como el canto de sirenas
Me sumerjo en el río
Amor mío, amor tuyo, amor de todos
Caminos largos, amargos y monótonos
Sin saberlo, mis días cambiaron y mis noches se encendieron en llamas fluviales
Ahora juego hasta no poder más
Ahora corro porque el tiempo huye
Ahora perdono
Ahora me dejo amar
Latidos que cierran la garganta, que atrofian los pulmones
Latidos sufridos
Latidos que mojan los ojos
Sólo quiero que seas mi espejo
Sólo quiero ser tu espejo
¡Maldito egoísmo! ¡¿A quien quiero engañar?!
Quiero más que esto, quiero mucho más de lo que merezco
Quiero más que la simple complejidad; quiero más, incluso, más de lo que pido
Aún sin saberlo, quiero más de lo que creo que quiero
Y sin querer, no me estoy queriendo
Y sin pensarlo, estoy lastimando, estoy hiriendo
Ahora entiendo el canto de un amigo
Que al Dios del amor rezaba
No es un fantasma en el cielo, es una energía
Un lazo inquebrantable, un río inagotable
Una montaña cuya cúspide inalcanzable, llama a nuestro corazón como el canto de sirenas
Me sumerjo en el río
Amor mío, amor tuyo, amor de todos
Caminos largos, amargos y monótonos
Sin saberlo, mis días cambiaron y mis noches se encendieron en llamas fluviales
Ahora juego hasta no poder más
Ahora corro porque el tiempo huye
Ahora perdono
Ahora me dejo amar
lunes, 4 de junio de 2018
Angustia
Desde la putrefacta y arrugada cara de la muerte
Un escombro gris enaltecido
Una risa pedante y ególatra
Un atisbo de bondad se vió en tus ojos
El viento no pudo ser atrapado y la libertad encadenó el corazón de la mujer
Un hambre se hizo presente
Una sed secó el agua
Un deseo avivó la violencia
Y la mente se redució a cenizas
El gato fue independiente
Y el asco del amo al verse en el espejo cantó
El suicidio seducia
La noche era imposible
Un escombro gris enaltecido
Una risa pedante y ególatra
Un atisbo de bondad se vió en tus ojos
El viento no pudo ser atrapado y la libertad encadenó el corazón de la mujer
Un hambre se hizo presente
Una sed secó el agua
Un deseo avivó la violencia
Y la mente se redució a cenizas
El gato fue independiente
Y el asco del amo al verse en el espejo cantó
El suicidio seducia
La noche era imposible
miércoles, 23 de mayo de 2018
El niño y la niña que murieron jóvenes
Un día el pasto ya no era verde
Un día los árboles dejaron de crecer
Un día el cielo dejó de ser azul
Un día el Sol no amaneció
Un día la Luna y las estrellas se perdieron en la oscuridad de la noche
Un día las lágrimas fueron las protagonistas
Un día se perdieron sueños, sueños que jamás se sabrán mañana
Un día el corazón perdió su vigor, la razón perdió su sentido
La triste melancolía se apoderó de nosotros, eramos uno en la melancolía y eso nos hacía resistir
Como un fuerte viento no pudo desprender del árbol a la única hoja seca que le quedaba, nuestros
recuerdos se aferraron a estos sueños perdidos
Como una fuerte tormenta en el océano no pudo derribar al naufrago de su bote, nuestros recuerdos se aferraron a este amor perdido
A la mañana siguiente una flor nació
El pasto volvió a ser verde
Los árboles volvieron a crecer
El cielo volvió a ser azul
El Sol amaneció
La Luna volvió a ser la cara de la noche y las estrellas brillaban formando nuevas constelaciones
Las lagrimas fueron el rocío de nuestros recuerdos plantados como semillas en lo profundo del corazón
Los sueños perdidos ya no regresarán, el amor perdido ya no regresará
La vida ya no regresará de la muerte
El niño y la niña que murieron jóvenes se lamentará por siempre
Cuando la vida, el amor y los sueños que aún viven en la tierra lo entendieron y con aceptación dolorosa como la madre alce aceptó que perdió a su cría por fuerza de lobos, la vida se llenó de amor los ojos y prometió mirar cada segundo de su tiempo con el amor más sincero, con amor de niño, con sueños de adolescentes.
El niño y la niña que murieron jóvenes, jamás serán olvidados, ni el tiempo logrará cerrar la herida
Porque esta herida es infinita, es carne descubierta por siempre, ardor continuo, dolor memorioso.
No dolor amargo, ya que, tal dolor proviene del odio, si no, dolor memorioso.
Dolor memorioso que recuerda a cada instante, a cada sentido, a cada sentimiento, a cada recuerdo, que se está vivo y que pelear por la vida es recordar con amor en los ojos y dolor memorioso en el corazón
Un día los árboles dejaron de crecer
Un día el cielo dejó de ser azul
Un día el Sol no amaneció
Un día la Luna y las estrellas se perdieron en la oscuridad de la noche
Un día las lágrimas fueron las protagonistas
Un día se perdieron sueños, sueños que jamás se sabrán mañana
Un día el corazón perdió su vigor, la razón perdió su sentido
La triste melancolía se apoderó de nosotros, eramos uno en la melancolía y eso nos hacía resistir
Como un fuerte viento no pudo desprender del árbol a la única hoja seca que le quedaba, nuestros
recuerdos se aferraron a estos sueños perdidos
Como una fuerte tormenta en el océano no pudo derribar al naufrago de su bote, nuestros recuerdos se aferraron a este amor perdido
A la mañana siguiente una flor nació
El pasto volvió a ser verde
Los árboles volvieron a crecer
El cielo volvió a ser azul
El Sol amaneció
La Luna volvió a ser la cara de la noche y las estrellas brillaban formando nuevas constelaciones
Las lagrimas fueron el rocío de nuestros recuerdos plantados como semillas en lo profundo del corazón
Los sueños perdidos ya no regresarán, el amor perdido ya no regresará
La vida ya no regresará de la muerte
El niño y la niña que murieron jóvenes se lamentará por siempre
Cuando la vida, el amor y los sueños que aún viven en la tierra lo entendieron y con aceptación dolorosa como la madre alce aceptó que perdió a su cría por fuerza de lobos, la vida se llenó de amor los ojos y prometió mirar cada segundo de su tiempo con el amor más sincero, con amor de niño, con sueños de adolescentes.
El niño y la niña que murieron jóvenes, jamás serán olvidados, ni el tiempo logrará cerrar la herida
Porque esta herida es infinita, es carne descubierta por siempre, ardor continuo, dolor memorioso.
No dolor amargo, ya que, tal dolor proviene del odio, si no, dolor memorioso.
Dolor memorioso que recuerda a cada instante, a cada sentido, a cada sentimiento, a cada recuerdo, que se está vivo y que pelear por la vida es recordar con amor en los ojos y dolor memorioso en el corazón
jueves, 17 de mayo de 2018
La terminal
Ambos se miraban fijamente a los ojos; él desde arriba del colectivo, ella unos dos metros mas abajo esperando la partida. Unos segundos mas tarde se encuentra caminando de regreso perdida en sus pensamientos, él la ve partir; con ojos humedos con pensamientos caprichosos e infantiles insiste en quedarse, no quiere irse, desearia mas tiempo, desearia otra noche, otro beso... antes de doblar la esquina ella se agacha a atar sus cordones, se levanta y con manos en los bolsillos regresa a su hogar, donde con gran memoria repetirá en su mente la despedida. Él ya está lejos y sus pensamientos también, en el colectivo un bebé llora y en el asiento de enfrente extrangeros hablan un idioma que no entiende.
Ya piensan a futuro mientras se refugian en recuerdos, recuerdos como quien toma pastillas para la gripe, recuerdos que alivien el ardor del tiempo y hasta que vuelvan a verse, los recuerdos, esa adiccion melancólica.
En la terminal un nuevo colectivo está a punto de salir...
Ya piensan a futuro mientras se refugian en recuerdos, recuerdos como quien toma pastillas para la gripe, recuerdos que alivien el ardor del tiempo y hasta que vuelvan a verse, los recuerdos, esa adiccion melancólica.
En la terminal un nuevo colectivo está a punto de salir...
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Extravío
Mariana me pegó una cachetada que me voló los lentes de un lado de la habitación hacia el otro. Los demás presentes en la habitación, Pablo ...
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Un cigarro se evapora en mi mano. Una copa de vino muere en mi boca. Fluye en mis venas la sangre. En mi cuerpo muere mi ropa. Si el tie...
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Como un viejo terco, Como un ritual Azteca. El silencio me aleja en soledad mortuoria. Me olvido de lo superfluo y empaco un sueño auster...