Galopante mi corazón y mis ojos exorbitantes por la noche.
De a poco murió el fuego consciente y se avivó la llama desesperante de lo enigmático.
La noche mágica donde todos los gatos son pardos.
Escondido, el sonido vigila como estatua.
Las manos se vuelven aceite y los pensamientos una jauría de perros ladrando, corriendo en todas direcciones.
Sólo el llamado de una voz iluminadora me ayudará a salir del laberinto nocturno.
Como el pellizco para despertar de la pesadilla.
¿Que tan diferentes son el mundo de los sueños con el mundo de la realidad?
Mi reloj de arena oscila mientras tanto.
Tapando el sol con mis manos y llevando la luna a mis bolsillos.
Hago lo imposible, lo poético, para unirme a otra mirada, no como la mía, pero que en el reflejo me viese, y que ella se viese en los míos, y en ese momento abrazar nuestra humanidad; y vivir.
jueves, 12 de julio de 2018
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