Cuando enriquecido y devastado por el amor y el tiempo, vuelvo mi mirada a ti.
A ti niño sonriente, van mis palabras.
Palabras un poco oxidadas por el tiempo y las tristezas.
Pero por otro lado, más sabias por el amor recogido en el camino.
A ti niño, que vives dentro mío, nos separa sólo la memoria y estamos a recuerdos de distancia.
A ti vuelvo otra vez, para que me enseñes a jugar,
para que me enseñes a llorar sin miedo ni vergüenza.
A ti niño, vuelvo para que me abrases en tu inocencia,
para afianzar mi alma, para tener un envión de vida
A tí niño, con esas zapatillas rotas y tu remera sucia
con tus manos embarradas y tu boca casi sin dientes
Perdón por tantas tonterias
Perdón por pensar demasiado
Hoy vuelvo de nuevo a ti, a tu plaza favorita, jugando, nada más jugando.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario