Son las dos de la tarde y el calor es siempre insoportable a esta hora en Mendoza. Una mosca me vibra en los oídos y cada tanto se choca contra la ventana. Da una pirueta, se pasea por la casa. Mamá y Marina hablan del perro de la vecina de enfrente, lo envenenaron, no se sabe quien fue pero Mamá supone que fue el viejo de al lado, Marina le dice que puede ser, que el viejo esta loco como una cabra. La vecina lleva al perro inerte para su patio. Mamá y Marina están asomadas a la ventana. Yo me voy a la antigua habitación de mamá, (que es fresca y se puede leer tranquilo) pero que desde marzo se la regaló a Marina. Mas yo pienso, que la habitación es de quien la habita en el momento, no así de quien pone objetos de distintas utilidades dentro y los organiza o desorganiza como venga en gana, y llaman, además, con determinante posesivo como "mí cama", "mí ropa", "mí tele", "mí habitación", y todo esto estando fuera de la habitación. Una triste redundancia que por lo demás ignoro. Creerse propietario de la propia ausencia. Yo entiendo esa necesidad de apropiación, viene con el paquete humano, junto con el miedo y otros fetiches. Pero no entiendo la necesidad de adueñarse de la ausencia. Pretender apropiarse de las cosas, los lugares, las personas, los animales, los recuerdos, (los recuerdos... claro ejemplo de la ausencia de propiedad privada) vaya chiste.
Me siento y abro el capítulo donde me había quedado la noche anterior, la página 186, el personaje principal está a punto de resolver uno de los misterios que lo venía atormentando casi doscientas páginas atrás. Aproximadamente, esas 186 páginas, fueron seis meses de su vida, y a mí me llevó casi dos semanas de mi vida. Juegos del tiempo. Leer un libro se parece mucho a un sueño largo, donde se vive una vida con amor y fracasos, y muerte y resurrección, y tan sólo en ocho horas con los ojos cerrados.
Prendo la tele, tal vez quiero dejar en suspenso la trama, o capaz quiero una imagen muda de fondo, tal vez quisiera que Marina y mi madre me escuchasen leer en voz alta y ellas en silencio clavándome sus miradas, mi madre en mis ojos, Marina en mi boca. Pero el tele es quien me hace compañía artificial. No me mal interpreten, me encanta pasar tiempo con mamá y con Marina. Cuando me voy allá, al sur, por el trabajo y los estudios, las extraño una barbaridad; los mates con ellas a la mañana no los cambio por nada. Pero luego me agarra esa tontera de quedarme en soledad, aunque la soledad me da tristeza cuando me voy al sur. Después de un tiempo haciéndole frente a la soledad te das cuenta que la soledad es verdaderamente cómoda y pacífica, y entonces cuando pienso en esto, mamá y Marina se ponen a hablar del perro envenenado de la vecina, o de cualquier otra tragedia del barrio, como cuando a la vieja de la otra cuadra le entraron a robar, o que cada dos por tres el viejo de al lado le pega a su esposa y hay que llamar a la policía constantemente. Y entonces me agarra esa tontera de volver a la triste soledad pacífica e imperturbable, donde recluyo la mayor parte de mí en un libro de extraña metafísica o un problema de ajedrez.
Cierro el libro, apago la tele, voy a cebarle unos mates a mamá y a Marina, tengo ganas de preguntarles si ya se sabe quién envenenó al perro de la vecina.
Antes de salir de la habitación veo a una araña de apenas dos milímetros que baja cabeza abajo por un hilo de seda microscópica y mueve las patas agudas como si estuviese caminando por una pared invisible que corta a la mitad la antigua habitación de mamá, que hace meses le dió a Marina, y que ahora es mía y de la arañita que acaba de caer a la alfombra, y trato de pescar los hilos que dividen a la mitad nuestra habitación con la palma de mi mano y la miopía que me dio la herencia.
lunes, 20 de enero de 2020
miércoles, 7 de agosto de 2019
Carta a Ottla Kafka (Hermana) - Franz Kafka
No escribo como hablo, no hablo como pienso, no pienso como debería pensar, y así sucesivamente hasta las más profundas tinieblas.
martes, 6 de agosto de 2019
Marchítate - Argos
¿Cómo puedes dormir en tranquilidad?
¿Sabes a caso que tu hermosa piel se marchitará?
Escucha a las flores sobre su magia vidente.
Yo no puedo verlo, me marchito contigo.
Por favor amor mío, corre lejos de éste lugar.
Háblale al espejo de mí y cuéntale todos tus secretos.
Me marcharé, apagaré la luz de mi encendedor.
Alumbraré con un cigarrillo en mi boca lo que me quede de camino,
alimentándome a cada paso de lo efímero para así borrarme en el olvido.
Amor mío no te preocupes por mí, yo me romperé.
Tú corre lejos, márchate muy lejos de mí.
Te estás marchitando y tu compleja naturaleza lo quiere evitar.
Te marchitarás, me marchitaré junto a ti, y marchitándonos juntos tal vez floreceremos de nuevo.
Pero no le hagas caso a mi manchada soledad,
solo escucha a la tuya propia en su amanecer.
Olvídate de cómo florecer y márchate de aquí,
marchítate como mejor lo sepas hacer.
¿Sabes a caso que tu hermosa piel se marchitará?
Escucha a las flores sobre su magia vidente.
Yo no puedo verlo, me marchito contigo.
Por favor amor mío, corre lejos de éste lugar.
Háblale al espejo de mí y cuéntale todos tus secretos.
Me marcharé, apagaré la luz de mi encendedor.
Alumbraré con un cigarrillo en mi boca lo que me quede de camino,
alimentándome a cada paso de lo efímero para así borrarme en el olvido.
Amor mío no te preocupes por mí, yo me romperé.
Tú corre lejos, márchate muy lejos de mí.
Te estás marchitando y tu compleja naturaleza lo quiere evitar.
Te marchitarás, me marchitaré junto a ti, y marchitándonos juntos tal vez floreceremos de nuevo.
Pero no le hagas caso a mi manchada soledad,
solo escucha a la tuya propia en su amanecer.
Olvídate de cómo florecer y márchate de aquí,
marchítate como mejor lo sepas hacer.
Bendición - Baudelaire
Cuando, por un decreto de las potencias supremas,
El Poeta aparece en este mundo hastiado,
Su madre espantada y llena de blasfemias
Crispa sus puños hacia Dios, que de ella se apiada:
El Poeta aparece en este mundo hastiado,
Su madre espantada y llena de blasfemias
Crispa sus puños hacia Dios, que de ella se apiada:
-“¡Ah! ¡no haber parido todo un nudo de víboras,
Antes que amamantar esta irrisión!
¡Maldita sea la noche de placeres efímeros
En que mi vientre concibió mi expiación!
Antes que amamantar esta irrisión!
¡Maldita sea la noche de placeres efímeros
En que mi vientre concibió mi expiación!
Puesto que tú me has escogido entre todas las mujeres
Para ser el asco de mi triste marido,
Y como yo no puedo arrojar a las llamas,
Como una esquela de amor, este monstruo esmirriado,
Para ser el asco de mi triste marido,
Y como yo no puedo arrojar a las llamas,
Como una esquela de amor, este monstruo esmirriado,
¡Yo haré rebotar tu odio que me agobia
Sobre el instrumento maldito de tus perversidades,
Y he de retorcer tan bien este árbol miserable,
Que no podrán retoñar sus brotes apestados!”
Sobre el instrumento maldito de tus perversidades,
Y he de retorcer tan bien este árbol miserable,
Que no podrán retoñar sus brotes apestados!”
Ella vuelve a tragar la espuma de su odio,
Y, no comprendiendo los designios eternos,
Ella misma prepara en el fondo de la Gehena
Las hogueras consagradas a los crímenes maternos.
Y, no comprendiendo los designios eternos,
Ella misma prepara en el fondo de la Gehena
Las hogueras consagradas a los crímenes maternos.
Sin embargo, bajo la tutela invisible de un Ángel,
El Niño desheredado se embriaga de sol,
Y en todo cuanto bebe y en todo cuanto come,
Encuentra la ambrosía y el néctar bermejo.
El Niño desheredado se embriaga de sol,
Y en todo cuanto bebe y en todo cuanto come,
Encuentra la ambrosía y el néctar bermejo.
El juega con el viento, conversa con la nube,
Y se embriaga cantando el camino de la cruz;
Y el Espíritu que le sigue en su peregrinaje
Llora al verle alegre cual pájaro de los bosques.
Y se embriaga cantando el camino de la cruz;
Y el Espíritu que le sigue en su peregrinaje
Llora al verle alegre cual pájaro de los bosques.
Todos aquellos que él quiere lo observan con temor,
O bien, enardeciéndose con su tranquilidad,
Buscan al que sabrá arrancarle una queja,
Y hacen sobre El el ensayo de su ferocidad.
O bien, enardeciéndose con su tranquilidad,
Buscan al que sabrá arrancarle una queja,
Y hacen sobre El el ensayo de su ferocidad.
En el pan y el vino destinados a su boca
Mezclan la ceniza con los impuros escupitajos;
Con hipocresía arrojan lo que él toca,
Y se acusan de haber puesto sus pies sobre sus pasos.
Mezclan la ceniza con los impuros escupitajos;
Con hipocresía arrojan lo que él toca,
Y se acusan de haber puesto sus pies sobre sus pasos.
Su mujer va clamando en las plazas públicas:
“Puesto que él me encuentra bastante bella para adorarme,
Yo desempeñaré el cometido de los ídolos antiguos,
Y como ellos yo quiero hacerme redorar;
“Puesto que él me encuentra bastante bella para adorarme,
Yo desempeñaré el cometido de los ídolos antiguos,
Y como ellos yo quiero hacerme redorar;
¡Y me embriagaré de nardo, de incienso, de mirra,
De genuflexiones, de viandas y de vinos,
Para saber si yo puedo de un corazón que me admira
Usurpar riendo los homenajes divinos!
De genuflexiones, de viandas y de vinos,
Para saber si yo puedo de un corazón que me admira
Usurpar riendo los homenajes divinos!
Y, cuando me hastíe de estas farsas impías,
Posaré sobre él mi frágil y fuerte mano;
Y mis uñas, parecidas a garras de arpías,
Sabrán hasta su corazón abrirse un camino.
Posaré sobre él mi frágil y fuerte mano;
Y mis uñas, parecidas a garras de arpías,
Sabrán hasta su corazón abrirse un camino.
Como un pájaro muy joven que tiembla y que palpita,
Yo arrancaré ese corazón enrojecido de su seno,
Y, para saciar mi bestia favorita,
Yo se lo arrojaré al suelo con desdén!”
Yo arrancaré ese corazón enrojecido de su seno,
Y, para saciar mi bestia favorita,
Yo se lo arrojaré al suelo con desdén!”
Hacia el Cielo, donde su mirada alcanza un trono espléndido,
El Poeta sereno eleva sus brazos piadosos,
Y los amplios destellos de su espíritu lúcido
Le ocultan el aspecto de los pueblos furiosos:
El Poeta sereno eleva sus brazos piadosos,
Y los amplios destellos de su espíritu lúcido
Le ocultan el aspecto de los pueblos furiosos:
-“Bendito seas, mi Dios, que dais el sufrimiento
Como divino remedio a nuestras impurezas
Y cual la mejor y la más pura esencia
Que prepara los fuertes para las santas voluptuosidades!
Como divino remedio a nuestras impurezas
Y cual la mejor y la más pura esencia
Que prepara los fuertes para las santas voluptuosidades!
Yo sé que reservarás un lugar para el Poeta
En las filas bienaventuradas de las Santas Legiones,
Y que lo invitarás para la eterna fiesta
De los Tronos, de las Virtudes, de las Dominaciones.
En las filas bienaventuradas de las Santas Legiones,
Y que lo invitarás para la eterna fiesta
De los Tronos, de las Virtudes, de las Dominaciones.
Yo sé que el dolor es la nobleza única
Donde no morderán jamás la tierra y los infiernos,
Y que es menester para trenzar mi corona mística
Imponer todos los tiempos y todos los universos.
Donde no morderán jamás la tierra y los infiernos,
Y que es menester para trenzar mi corona mística
Imponer todos los tiempos y todos los universos.
Pero las joyas perdidas de la antigua Palmira,
Los metales desconocidos, las perlas del mar,
Por vuestra mano engastados, no serían suficientes
Para esa hermosa Diadema resplandeciente y diáfana;
Los metales desconocidos, las perlas del mar,
Por vuestra mano engastados, no serían suficientes
Para esa hermosa Diadema resplandeciente y diáfana;
sábado, 3 de agosto de 2019
Consumición - Argos
El tiempo me consume.
Yo consumo las cosas.
Las cosas consumen al tiempo.
El tiempo consumido se termina por consumar
consumiéndose así mismo,
Y regresa, para consumirme otra vez.
Hasta que no quede en mí donde morder.
Arte ilustrativo
Goya - Saturno devorando a su hijo
Yo consumo las cosas.
Las cosas consumen al tiempo.
El tiempo consumido se termina por consumar
consumiéndose así mismo,
Y regresa, para consumirme otra vez.
Hasta que no quede en mí donde morder.
Arte ilustrativo
Goya - Saturno devorando a su hijo
Como un perro - Argos
Como un viejo terco,
Como un ritual Azteca.
El silencio me aleja en soledad mortuoria.
Me olvido de lo superfluo y empaco un sueño austero, sin más que eso.
¿Por qué mirar a los ojos a quien no mira más allá del cuerpo?
Como un loco,
apasionado.
Juguetón y despreciado,
como un perro.
Artwork by Cesar R. Bosco - Perros de la calle
Como un ritual Azteca.
El silencio me aleja en soledad mortuoria.
Me olvido de lo superfluo y empaco un sueño austero, sin más que eso.
¿Por qué mirar a los ojos a quien no mira más allá del cuerpo?
Como un loco,
apasionado.
Juguetón y despreciado,
como un perro.
Artwork by Cesar R. Bosco - Perros de la calle
Bienaventurados los malditos - Argos
Bienvenida sea la desdicha.
Bienaventurados los malditos
que en esta vida padecen,
y que se dieron cuenta que el sabor del dinero es insípido.
Bienaventurados los que vieron con ojos resignados,
que al igual que la vida, la felicidad no permanece.
Malditos, malditos sean los desdichados.
Arrojados a la agonía de la conciencia del tiempo.
¡Oh! ¡Hermanos de la desdicha contemplen el amanecer de un nuevo día!
Castigados por la memoria y recompensados con el olvido.
Estamos obligados a amar y a sufrir lo perdido.
Bien decían los griegos antiguos, el mayor bien es jamás haber nacido.
Bienaventurados los malditos
que en esta vida padecen,
y que se dieron cuenta que el sabor del dinero es insípido.
Bienaventurados los que vieron con ojos resignados,
que al igual que la vida, la felicidad no permanece.
Malditos, malditos sean los desdichados.
Arrojados a la agonía de la conciencia del tiempo.
¡Oh! ¡Hermanos de la desdicha contemplen el amanecer de un nuevo día!
Castigados por la memoria y recompensados con el olvido.
Estamos obligados a amar y a sufrir lo perdido.
Bien decían los griegos antiguos, el mayor bien es jamás haber nacido.
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Extravío
Mariana me pegó una cachetada que me voló los lentes de un lado de la habitación hacia el otro. Los demás presentes en la habitación, Pablo ...
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Un cigarro se evapora en mi mano. Una copa de vino muere en mi boca. Fluye en mis venas la sangre. En mi cuerpo muere mi ropa. Si el tie...
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